K’OA Chocopostales: el alfajor jujeño con harina de vino, dulce de leche y corazón de Malbec
En Maimará, Jujuy, nació K’OA Chocopostales, un emprendimiento que desarrolló un alfajor muy particular: está elaborado con harina de orujo de vino.
El orujo es el residuo que queda después de hacer vino: pieles y semillas de uva. En lugar de descartarlo, lo secan, lo muelen y lo transforman en una harina oscura, aromática y con identidad propia.
Esa harina se usa en la masa del alfajor. Por eso, no se trata solo de un producto con vino en el relleno, sino de un alfajor donde la uva también forma parte de la tapa. Esto le puede aportar color, aroma, fibra y un perfil más complejo que el de una masa tradicional.
Una de sus versiones más llamativas es la de Malbec: las tapas están hechas con harina de orujo de uva, el relleno es de dulce de leche y en el centro lleva una reducción de Malbec, que aporta una nota vínica más intensa y diferencial. También se mencionan variedades con Torrontés, Syrah y Cabernet.
Lo interesante de este alfajor no es solo su sabor, sino su concepto: une alfajor, vino y economía circular. Toma un subproducto de la industria vitivinícola y lo convierte en una golosina regional con valor agregado.
K’OA Chocopostales demuestra que el alfajor argentino todavía tiene mucho terreno para innovar. En este caso, la identidad del producto no está solo en el relleno o la cobertura, sino también en la propia masa.
Un alfajor de vino no es simplemente una rareza: es una forma de contar el paisaje de la Quebrada de Humahuaca a través de un producto dulce.








