Alfajor con aceitunas negras: el sabor de Pehuén Có que ganó premios y sorprendió a todos

El alfajor con aceitunas negras es una de las creaciones más sorprendentes de Alfajores Pehuén Co. Combina chocolate, ganache y mermelada de aceitunas negras en una propuesta premiada que se volvió única dentro del mundo alfajorero argentino.

La mayoría de los visitantes se acercaba primero por curiosidad. Algunos dudaban. Otros pedían probarlo para entender cómo podía funcionar una aceituna dentro de un alfajor. Pero el resultado fue tan inesperado que muchos terminaban comprándolo.

Así nació uno de los alfajores más insólitos de Argentina: una creación de Ana Lía Sotelo, fundadora de Alfajores Pehuén Co, también conocido como Dulce Ani, en la villa balnearia de Pehuén Có, partido de Coronel Rosales, provincia de Buenos Aires.

La historia del alfajor con aceitunas negras

Ana Lía Sotelo era pampeana y no había planeado dedicarse al mundo del alfajor. Llegó a Pehuén Có de visita durante un fin de semana, vio el potencial turístico y gastronómico del lugar, y decidió quedarse.

Hace más de 15 años creó Alfajores Pehuén Co y comenzó a desarrollar sabores propios, buscando una identidad distinta dentro del universo alfajorero argentino.

El alfajor de aceitunas negras nació de esa búsqueda. La idea partió de una investigación personal: en algunos países, como Perú, existen preparaciones dulces con aceitunas. En Argentina, en cambio, llevar ese ingrediente al interior de un alfajor era una apuesta completamente inesperada.

La propuesta combina mermelada de aceitunas negras, producción local de Coronel Rosales, ganache y chocolate semiamargo. El resultado es un alfajor que mezcla dulzor, intensidad, notas saladas y un perfil muy diferente al alfajor tradicional de dulce de leche.

Cómo es el alfajor de aceitunas negras

Este no es un alfajor pensado para pasar desapercibido. Su centro está en el contraste.

Por un lado, aparece el chocolate, con su profundidad y amargor. Por otro, la mermelada de aceitunas negras aporta una nota poco habitual: intensa, frutal, salina y dulce al mismo tiempo.

Ese choque de sabores es lo que vuelve tan particular a este alfajor. No busca imitar al clásico alfajor argentino, sino construir una experiencia distinta a partir de un ingrediente regional.

Lo que dijo su creadora

La propia Ana Lía Sotelo explicó que el impacto inicial era muy fuerte. Muchas personas se sorprendían al leer el cartel y les resultaba contradictorio imaginar una aceituna en versión dulce.

Sin embargo, una vez que lo probaban, el alfajor lograba convencer por el contraste. Según contó su creadora, al principio era necesario ofrecer degustaciones para vencer la duda, pero con el tiempo el producto empezó a venderse por sí solo.

Los premios del alfajor con aceitunas negras

El reconocimiento llegó en el Campeonato Mundial del Alfajor 2024, realizado en La Rural de Buenos Aires, donde este alfajor ganó el premio a Mejor Alfajor Pyme.

En 2025, Alfajores Pehuén Co volvió a destacarse en el Mundial con su línea clásica, obteniendo nuevos reconocimientos: plata en Mejor Alfajor Tradicional Estilo Marplatense y dos medallas de bronce.

En mayo de 2026, el alfajor con aceitunas negras volvió a sumar un premio, esta vez en la Primera Fiesta del Alfajor Serrano, donde obtuvo la categoría Alfajor Innovador.

Una combinación que nadie se animó a copiar

Después de sus primeros premios, el alfajor con aceitunas negras siguió siendo una rareza dentro del mercado. Hasta ahora, no se convirtió en una tendencia masiva ni fue replicado por otras marcas de manera visible en los principales certámenes.

Eso también forma parte de su atractivo: es un alfajor difícil de encasillar.

No pertenece al mundo de los alfajores clásicos, pero tampoco parece una simple extravagancia hecha para llamar la atención. Tiene una búsqueda detrás: usar un ingrediente regional, llevarlo al terreno dulce y combinarlo con chocolate para crear algo diferente.

Un alfajor único en Argentina

El alfajor con aceitunas negras de Pehuén Có demuestra que todavía hay mucho por explorar dentro del mundo alfajorero argentino.

En un mercado donde abundan las combinaciones repetidas, esta creación se anima a correr el límite de lo posible. Puede generar curiosidad, sorpresa o incluso desconfianza al principio. Pero justamente ahí está su fuerza.

No todos los alfajores nacen para gustarle a todo el mundo. Algunos nacen para abrir una conversación.

Y este, sin dudas, lo consigue.

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