Las cápsulas pierden terreno: por qué cada vez más argentinos eligen el café en grano

Durante años la cápsula fue sinónimo de modernidad. Un botón, un café, listo. Nespresso, Dolce Gusto, compatibles de todas las marcas. El mercado creció, las máquinas bajaron de precio y parecía que las cápsulas habían ganado la batalla del café en casa. Pero algo está cambiando.

En Argentina el café tostado y molido lidera el mercado con el 39% del consumo total, seguido por el instantáneo con el 37%. Las cápsulas se quedaron en el 8%, igual que el café en grano. Pero mientras las cápsulas se estancan, el grano crece impulsado por un consumidor que ya no se conforma con apretar un botón.

¿Por qué el cambio? Hay dos razones concretas.

La primera es el costo. Cada cápsula sale entre 3 y 5 veces más cara que preparar el mismo café con grano o molido. En un contexto económico donde el argentino mira cada peso, esa diferencia empieza a pesar. El que antes no le daba importancia ahora la ve.

La segunda es la calidad. El consumidor argentino está cada vez más informado. Pregunta por el origen del grano, por el tueste, por el método de preparación. Y cuando prueba un café de especialidad bien hecho, prensa francesa, V60 o espresso de una máquina decente con buen grano, entiende que lo que salía de su cápsula era otra cosa.

El café frío también está empujando este cambio. El cold brew, el iced coffee y las bebidas combinadas ya representan el 6% de las ocasiones de consumo en Argentina y podrían duplicarse en los próximos años según estimaciones del sector. Ese café frío de calidad se hace con grano, no con cápsulas.

A esto se suma el factor ambiental. Las cápsulas de aluminio o plástico generan residuos difíciles de reciclar. Un consumidor más consciente empieza a incomodarse con eso, especialmente cuando la alternativa, moler el grano en casa, es cada vez más accesible y barata.

Las cápsulas no van a desaparecer. Siguen siendo cómodas y tienen su mercado. Pero el argentino que antes compraba su Nespresso sin pensarlo ahora curiosea tostadores artesanales de su barrio, busca información sobre origen y procesos, y quiere entender qué está tomando. Eso antes era cosa de cuatro frikis del café. Hoy es una tendencia real.

¿Vos seguís con cápsulas o ya te pasaste al grano?

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